La estructura de un Grand Slam

Presenciar uno de los cuatro torneos que forman el Grand Slam de tenis es una experiencia única. Pero recorrer las instalaciones de estas competencias, en algunas semanas que no sean esas dos fantásticas donde se juega el torneo, también tiene su mística. Sin el gentío, ni el ruido habitual se puede apreciar tal cual es el club que alberga a Roland Garros. Caminar lentamente y ver las estatuas de tenistas históricos, los nombres de los campeones y campeonas en la parte posterior de las tribunas del estadio principal Philippe Chatrier, entrar a la Suzanne Lenglen y tocar apenas, porque está prohibido entrar, el polvo de ladrillo del Mayor más lento, disfrutar del souvenir más buscado (la toalla de un Grand Slam) a mitad de precio, ver la bellísima Copa de los Mosqueteros en una vitrina del Museo, todas experiencias que también vale la pena disfrutarlas sin la urgencia de observar a los mejores del mundo.

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