El atractivo del tenis femenino argentino

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Sabatini, Suárez, Ormaechea, Irigoyen y Podoroska: protagonistas de nuestro tenis femenino

Ser seguidor del tenis femenino argentino es algo maravilloso. Se escucha o lee bastante en estos tiempos que el tenis de mujeres de nuestro país está en su peor momento, que atraviesa  una crisis importante por falta de figuras, que no vende ni despierta interés y demás frases condenatorias que, la mayoría de las veces, parten del prejuicio, el sadismo y la desinformación.

Para empezar la discusión podría afirmarse que, en general, el tenis femenino de Argentina nunca puede estar mal. Muchísimos años con gran representación en la elite desde los éxitos de Terán de Weiss, Baylon, Giscafré, Madruga, la enorme Gabriela Sabatini, Labat, Suárez o más recientemente Dulko, por nombrar algunas, deberían mitigar cualquier desacreditación y situar las críticas en un contexto que respete la historia por demás triunfante que tiene este sector del deporte nacional.

Por otra parte, es una realidad que los motivos para acercarse e interesarse por el tenis femenino local son varios y significativos. No hace mucho tiempo, teníamos una representante sub 21 como Paula Ormaechea entre las mejores 60 raquetas del mundo, ganando partidos en Grand Slams y jugando finales WTA. El potencial de Paula, aunque actualmente más relegada en el ránking, está vigente, agazapado para resurgir nuevamente y recuperar un puesto dentro de las top 100 del planeta. A la vez, días atrás, María Irigoyen ingresó por primera vez entre las 70 primeras tenistas del mundo en dobles, ubicación que le permitirá a ella -y a nuestro país- contar con una representante frecuente en los torneos principales del circuito, incluyendo los Grand Slams de la especialidad.

Asimismo, cuatro años entre 2012 y 2015 fue el periodo que Argentina se mantuvo entre los 16 equipos más destacados del mundo en la Fed Cup, la competencia por naciones más grande del tenis de mujeres. Mientras muchas voces especializadas repetían como coro el malestar de nuestro tenis femenino, las chicas le ganaban a potencias como Gran Bretaña o Japón y hacían felices a miles de personas que, lejos de dejarse arrastrar por el desánimo, se acercaban entusiasmadas a alentarlas hasta escenarios para muchos apartados como Parque Roca o Pilará.

Medallas panamericanas conseguidas por María y Paula en los últimos Juegos de Toronto, juveniles de gran proyección con buenos primeros pasos entre las mayores como por ejemplo Nadia Podoroska (ya top 350 WTA con éxitos ante muchas top 200), Julieta Estable (ganadora este año de su primer Women’s Circuit en Europa) y Lourdes Carlé (una de las mejores sub 16 del planeta), guerreras incansables como Florencia Molinero y Tatiana Bua o jóvenes talentosas como Victoria Bosio y Guadalupe Pérez-Rojas conforman actuaciones y realidades que desmienten también el mentado naufragio por el que atravesarían las chicas y fortalecen nuestras ganas de alentarlas semana tras semana.

Párrafo aparte merece el punto del esfuerzo. Las chicas tienen una voluntad infatigable por superarse y progresar que emociona a los que nos vamos enterando de sus pasos con el transcurso del tiempo. Argentina tiene actualmente 23 representantes en el ránking mundial WTA, 10 de ellas menores de 20 años, y cada una, de diferentes formas, debe lidiar con la situación de nacer en un país que se encuentra a miles de kilómetros del núcleo principal del tenis mundial, con un cambio económico que complica los viajes y pocos sponsors que se animan a organizar certámenes por puntos en Argentina. Esfuerzo también de la Asociación que con los torneos nacionales del AAT Pro Tour les garantiza a las más jóvenes sus primeros ingresos monetarios y el ritmo de competencia fundamental para las que están comenzando.

Las mujeres juegan en serio“, subrayaba el célebre crítico de cine y periodista de tenis francés Serge Daney en sus crónicas de Roland Garros ’80, desconfiando de los que increpaban al tenis de damas y defendiendo con inteligencia esta rama deportiva. 35 años después, nos vemos convocados a citar esta idea y sospechar del lugar común que pretende ignorar al tenis femenino de nuestro país en particular y también, muchas veces, al deporte de mujeres en general.

Decía que ser admirador de este sector del deporte argentino es insuperable. Por la historia que lo respalda, por el talento y la garra de nuestras mejores jugadoras, por el potencial y futuro de las que se están asomando y por el esfuerzo que ponen todas ellas, sus entrenadores y varios dirigentes locales en mejorar y avanzar. Porque el tenis de mujeres es también aquello que, además de enamorarnos, nos invita a salir del machismo, la intolerancia o los preconceptos siempre empobrecedores. Seguir el tenis femenino argentino en la actualidad, aun sin tops 100 en individuales o representantes en los cuadros principales de Grand Slams de singles, es un poco entrar en una trama donde no todo es perfecto o ideal pero todavía hay mucho por disfrutar, descubrir y admirar. 

Fotos portada: Getty Images / Collage del autor. 

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3 thoughts on “El atractivo del tenis femenino argentino

  • noviembre 1, 2015 at 5:11 pm
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    Grandee Gaby!! Un honor que escribas en ETQNV!!

  • noviembre 2, 2015 at 1:46 am
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    mejor dicho imposible. Muy lindo artículo 🙂

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