Entrevista | Sebastián Gutiérrez

Sebastián Gutiérrez“Los valores son fundamentales, uno pone al profesor de tenis en un lugar trascendental en la vida y eso está bueno para saber lo que representa hoy uno para los chicos”

En 2012 se realizó la “Copa Grip” en Cariló. ¿Cómo nació la idea de realizar el Future en la ciudad y cómo fue tu vinculación con la revista Grip?

La revista Grip la fundó mi papá, nacimos con ella, fue una herencia familiar. Mi papá falleció en el 2008, intenté colaborar del lado que podía aportar; y asociar a Grip con un nivel alto de tenis, como puede ser cubrir un ATP, nos parecía muy importante. Pero también apoyar a las bases nos parecía fundamental para el desarrollo del tenis argentino. Era un granito muy chiquito, pero manejábamos un club que era el Cariló Tennis Ranch, hicimos un par de acciones, teníamos nacionales, G1, G2 y G3 y lo que nos faltaba era hacer un torneo profesional. Ahí fue que nos embarcamos en ese proyecto que fue una experiencia muy linda.

¿Qué fue lo positivo y negativo del torneo que realizaron?

Lo positivo fue todo. Para mí fue un aprendizaje, soy una persona que me gusta ir descubriendo todo el tiempo cosas nuevas y nunca había hecho un evento grande. Lo negativo fue que llovió mucho, se nos inundó el club, me acuerdo que nos levantamos a las cuatro de la mañana para secar las canchas. Fue algo que hizo que yo sea como soy hoy, fui sumando, fui laburando, fue un gran esfuerzo y un gran aprendizaje, así que muchas cosas negativas no tuvo.

¿Cómo fue la designación para estar en el área de Desarrollo y en Copa Davis?

Yo soy del club Arquitectura desde toda la vida, nací acá. Daniel (Orsanic) ha sido como un hermano mayor para mí. Toda mi vida me desarrollé como jugador de tenis y como entrenador junto a Daniel. Desde hace 24 años que estoy muy cerca de él, a la vez es un gran referente. He estado dedicado siempre a la formación de chicos y demás, y cuando Daniel entra en Desarrollo me dice la idea que tenía de que esté con él. Pasó un tiempo, porque había un par de entrenadores, pero después me propuso entrar y me enganché mucho con el proyecto. Así fue que en el 2015 empecé a unirme al grupo de Desarrollo junto con el Negro Gómez y un par de personas más que se sumaron en ese momento.

En Copa Davis también soy una persona de confianza de Daniel, en cuanto al día a día. También empecé a colaborar con el ahí, tanto con él como con Mariano (Hood) somos un grupo de mucha confianza, donde todas las noches hablamos de tenis y pensamos y soñamos juntos sobre lo que queremos transmitir. Siempre Daniel lo que ha tenido en su vida es que respeta mucho los roles, no es que hay alguien mas importante que otro, no hay jerarquías, todos estamos en el mismo lugar y desde ese lado me sumé a Desarrollo, a aportar en lo que necesite como asistente técnico de él, y obviamente fui creciendo en ese lugar y tomando más cosas.

¿Cómo conociste a Sebastián Báez y qué sentiste al verlo número 1 del ranking en ITF?

A Seba lo conozco desde el 2015, cuando voy a una gira en Brasil y pegamos muy buena onda, nos llevamos muy bien y sentimos los dos una química muy especial. A fin de ese año se viene la gira del Orange Bowl y el Negro Gómez y Daniel me dicen que les gustaría que yo fuera. Ahí tengo una reunión con Batata (Clerc), le digo que voy a ir y le consulto a ver que pensaba de él, como siempre hacemos en cada gira. Ahí encaramos el primer viaje consensuado con Batata al Orange Bowl. Seba no había ganado nada importante en su carrera, si bien era número uno de la Argentina y jugaba muy bien al tenis. Se da que gana el Orange, y fue la vez que ganamos más Orange creo que en la historia, porque también lo ganó Thiago Tirante, Lourdes Carlé y Seba ganó en singles y dobles.

Esa fue la primera conexión que yo tuve con él, donde generamos un muy buen vínculo. A partir de ese momento sentí con un gran feedback con el equipo que él tenía en ese momento que era Batata, y empezamos a tener más diálogo. En todo momento Clerc me hizo sentir parte de ese equipo de trabajo. Ya en el último año y medio estoy casi todos los días con Seba y con Batata, él también da una mirada diferente, es un tipo que ve el tenis de una manera que no es muy común, fue cuatro del mundo, dice cosas muy ricas y creo que hacemos un gran equipo. 

Foto: IG/sebastianguti1

En cuanto al ranking, cuando empecé a trabajar con Seba, comencé a transmitirle que su carrera todavía no arrancó, entonces intentamos hacer un equipo de trabajo para que él se prepare para que de acá a tres o cuatro años pueda ser un jugador profesional. Entonces hace un año y medio que estamos trabajando con Martiniano Orazi que es parte de nuestro equipo y es una ayuda fundamental para nosotros que un pibe de la edad de Seba se pueda empezar a formar físicamente para lo que le depara de acá a unos años.

También tenemos un kinesiólogo, Mariano Seara, que trabaja con nosotros para prevenir lesiones, una médica nutricionista, Gisela Medrano, que también lo atiende en la parte médica. En lo que más tenemos puesta la mirada es de acá a cuatro, cinco años, no me pongo muchos objetivos de ranking. Obviamente que cuando uno va a un torneo quiere ganar, pero lo que pensamos es más en el cómo, en el qué hacer, en generar esos hábitos de excelencia que tiene que tener un nene de la edad de él para que ya vaya creciendo, con esos hábitos ya incorporados, y que él entienda que el trabajo es el camino por sobre el talento. Es un pibe que tiene facilidad. Pero en base a que entienda que el trabajo es el camino que tiene que agarrar, vamos a tener más chances de que él pueda llegar a un techo un poco más alto.

De ranking no hablamos nunca, me dijo en el Sudamericano B1: “Quedé a pocos puntos de (Sebastián) Korda”. ¿De quién? Le digo yo, ¿de Korda de qué? y ahí por primera vez, antes de jugar la semi me dijo eso. Pero jamás hablamos de ranking. Sí hablamos de rendimiento, de trabajo y de esfuerzo. 

Báez tras sacar su primer punto ATP en Florida

Estuve ese día que Seba sacó su primer punto contra Camilo (Ugo Carabelli), yo tenía un rol más de veedor, no estaba tan adentro. Son días que no se olvidan más. Fue un momento histórico. Él nunca había ganado un Sudamericano y lo ganó, después tercero del mundo, el 2016 fue un año lindo.

¿Cómo llegaste al club Arquitectura y por que elegiste quedarte?

Yo me crié a una cuadra de Arquitectura, donde vivían mis papás. Era el patio de mi casa. Ellos se mudaron porque tenían Agronomía al lado, que era como un pulmón de oxígeno, y tenía el club Arquitectura. Voy desde muy chico, conozco a Branko Orsanic, el papá de Daniel, que es el profesor de tenis del club. En esa época no había muchos docentes, y Branko era de esos grandes profesores que te enseñan valores, educación, respecto por la autoridad y la admiración. Creo que gran parte de lo que transmitimos hoy a los más chicos es lo aprendido por estos grandes formadores. Mi viejo y mis hermanos iban a jugar a Arquitectura y yo a los tres años me asocié y es mi casa. Siempre volví y de hecho al día de hoy lo sigue siendo.

¿Qué recuerdos tenés de Branko Orsanic como entrenador?

Foto: Sergio Llamera

Branko es un tipo que trabajaba todo el día. Me acuerdo de verlo a la mañana dando clases, y era mi sueño cuando Iván, el hermano de Daniel que es mi hermano de la vida, me invitaba a dormir a la casa. Para mí era lo mas grande que había, llegaba y Branko estaba encordando. Ese primer valor del esfuerzo y del trabajo que vi desde chiquito. Después el respeto que tiene por las personas, la honestidad, en extremo a veces, todas esas cosas que te van marcando y no te las olvidas más. Los valores son fundamentales, uno pone al profesor de tenis en un lugar trascendental en la vida y eso está bueno para saber lo que representa hoy uno para los chicos. Branko era todo. También venía a la escuelita, que era gratis, pero el primer día teníamos que traer un tubo de pelotas. Era una escuela de siete mil pibes y la pasábamos muy bien. 

Obviamente la inteligencia es muy importante, pero el camino del esfuerzo y del trabajo no se negocia, y por sobre todas las cosas la humildad hace que estos chicos estén un poco mas en eje. hoy, Seba Báez, está uno, dos del mundo, y si no está equilibrado esto lo puede confundir. Él lo que tiene claro es que esta recién arrancando su carrera, y ese valor del esfuerzo, la humildad, el trabajo, de que todos tenemos roles, de que no hay jerarquías, de que él no es más ni menos que nadie, para mí es muy importante. Creo que Seba (Báez) hizo un gran salto entendiendo eso. En los grupos que yo he trabajado, en Sudamericanos y Mundiales, es una regla muy clara. Hay mucho respeto, unión y compañerismo. Después cuando entran a jugar obviamente se quieren ganar, pero el día a día se vive muy bien.

Fuiste varias veces capitán de los chicos en distintos torneos para la Argentina, ¿qué experiencia y anécdotas te quedaron?, ¿cuán difícil es trabajar con un adolescente?

Me encargo del área Sub-16 y Sub-18, en un comienzo estar en la Copa Davis Junior era tener un hilo conductor desde el trabajo que se hace en Copa Davis de mayores a los más chicos. Entonces lo que buscamos transmitir es el mismo lenguaje, mensaje y la forma de laburar, desde las arengas, trabajos previos, unión, videos, trabajamos exactamente igual. Eso es un valor agregado para tener una unidad de pensamiento y que el mensaje sea más fuerte. Fueron unas experiencias hermosas, el primer Sudamericano que jugamos fue en Río de Janeiro, Brasil, y le ganamos a los locales que tenían un equipazo.

Foto: IG/sebastianguti1

Fue hermosa por como la vivimos, hicimos promesas, charlas a la noche, entradas en calor todos juntos, mucha unión y compañerismo, y eso que hay personalidades fuertes en el equipo. Pero no hubo nunca un roce. Lo que más me queda es ese mensaje que se sigue replicando de unión, por más que estemos estresados por la competencia y que se hayan acalambrado el primer día con Marruecos, que casi perdemos en el Mundial, siempre estuvimos unidos, cuando habla uno los demás escuchan, me parece que la comunicación es muy importante, hay que saber escuchar a los chicos.

Esas palabras de ellos ayudan a que el vínculo sea mejor. La verdad es que tengo recuerdos buenísimos, algo divertido fue cuando nos teñimos el pelo en Budapest. Thiago Tirante dijo que si quedábamos en el podio lo hacíamos, yo dije que sí, me había tirado al Báltico en Polonia con cuatro grados, después de eso ya está. También cuando ganamos el Sudamericano nos tiramos agua con hielo en el hotel. Recuerdo los viajes, ir antes a entrenar para que ellos entiendan que hay que preparar muy bien el torneo, fuimos la primera delegación que llegó. Lo que más me gusta es que se les metió mucho el profesionalismo, entonces hoy tienen hábitos inculcados por sus entrenadores y por mí y el equipo en este caso, que a futuro les va a venir muy bien.

Por temas económicos dejaste tu carrera como profesional, ¿cómo fue esa decisión de trabajar y no arriesgarte a seguir jugando al tenis?

A mí me pasaba que mis viejos, sobre todo él, era del palo del tenis, sabía lo difícil que era, mis hermanos eran profesionales los dos, era cuesta arriba todo. En la familia apostaban a algo más seguro y yo tampoco tenía tan claro que iba a ser bueno. Creo que uno no deja el tenis solo por falta de plata, sino también por falta de creer en uno, porque si vos realmente querés, seguís jugando. En el momento tal vez uno se pone excusas para dejar, si bien obviamente a mí me costaba mucho, de hecho a veces ni le decía a mi viejo dónde había torneos porque no quería que me dijera que no, pero empecé a trabajar entrenando a Andrés Dellatorre, yo jugaba con él, entonces entrenaba y jugábamos algunos Futures juntos, la pasábamos muy bien, pero después me fui inclinando a armar mi propia escuela. Y no reniego de eso, sí me hubiese gustado jugar un par de años más, me anoté en la facultad, estudié un par de años Business Managment en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales, después algunos líos familiares me hicieron dejar, pero estudiaba para decir “bueno, cumplí”. Pero terminé haciendo eventos, clínicas, ayudando a otros clubes, y siempre fui más que nada por ese lado, pero fue duro dejar el tenis.

¿Qué consejos desde tu experiencia les podés dar a los que recién se inician en el profesionalismo?

A mí lo que me mataba era el afuera. Pensaba mucho más en lo que veían y opinaban de mí familiarmente en vez de sentir lo que yo quería hacer y la pasión que yo tenía. Tener pasión por algo es lo más lindo que te puede pasar en la vida, poder vivir de lo que te gusta es hermoso y el tenis tiene muchos caminos. Podés estudiar en los Estados Unidos, podés jugar en Europa por plata, podés jugar Interclubes, tiene muchas salidas.

El tema es que mi visión era: o soy 50 del mundo o dejo. Y después me fui dando cuenta de que hay un millón de puertas que hay que aprovecharlas. Siempre aconsejo que los sueños hay que defenderlos a muerte y que a veces los deportistas tienen tiempos distintos. Cuando era chico, las camadas eran muy buenas. Entrenaba mucho con Chucho (Acasuso) que a los 15 años ya estaba 200 del mundo. Entonces pensaba que yo era malísimo. Ahora se han corrido los tiempos, los deportistas son mucho más grandes, cuesta mucho más meterse, lo que hace que socialmente te banquen un poco más.

Cuando yo tenia 18 años y no estaba cien del mundo me decían ¿qué haces jugando al tenis? ¡anda a estudiar! A nivel social, el deportista de 18 años que no era crack, ya no podía jugar más, y hoy podes vivir un poco mas, la comunicación ayudó mucho a que la gente sepa que hay muchos que a los 30 años empezaron a jugar bien al tenis.

Desde tu lugar de formador, ¿cómo ves al tenis argentino?

Foto: IG/sebastianguti1/

En el segmento en el que más me muevo hace varios años es el rango entre 16 y 18 años, veo un gran nivel, se ha formado un gran grupo de laburo. Trabajé con los 2000 y 2001, ahí es donde empecé a seguir a esos chicos, y veo mucho caudal de jugadores. Ahora tenemos seis chicos que van a jugar Roland Garros, y eso es un laburo muy fuerte que se ha hecho desde armar calendarios, acompañarlos, reuniones con los entrenadores, creo que hay una unión bastante marcada en ese grupo. Yo no me crié así, fue de otra manera, nunca tuve mucho diálogo con nadie, ahora se ha abierto todo. Obviamente la situación del país no ayuda, es muy caro jugar al tenis, en el interior es mas difícil aún, pero veo que siguen saliendo chicos. No se si mejores o peores, pero de un nivel competitivo muy bueno.

Hoy en día a la Argentina en 16 le ha ido muy bien en COSAT, dos veces podio en mundial que no sé si se había logrado antes, fueron campeones del mundo en 14, entonces es una esperanza y eso si baja a la base de la pirámide, si tenés pibes que juegan bien obviamente van a contagiar más para abajo. Yo lo veo bien y estoy orgulloso del nivel que tenemos, eso hay que acompañarlo, fomentarlo, seguir insistiendo en ese trabajo del día a día y no tanto en la competencia.

¿Cómo es la relación con los padres?

Creemos que el padre es una pata importantísima para el chico, y que quiere lo mejor para él. A veces, con ese ímpetu de querer que el pibe no pierda el tiempo y demás, por ahí puede ayudarlo no de la mejor manera. Lo que nosotros intentamos hacer es ser bastante insistentes en ver de qué manera podemos capacitar a los papás y ayudarlos a que acompañen de la mejor forma a los hijos. Yo soy padre, es difícil tener un hijo, y es difícil acompañar un deportista.

Entonces hoy en día vivimos en una sociedad en la que tenemos ciertas reacciones que sorprenden, entonces: ¿el tenis por qué se va a escapar de eso? es parte de lo mismo. Creo que lo que más se nota generalmente es el padre que se desubica, pero hay muchos que no lo hacen, que son educados y que quieren lo mejor para los hijos y los acompañan de una buena forma. Tenemos que poner el foco en ver de qué manera ayudamos y encaminamos a esa mínima porción de papás que por ahí se pasan de nervios, porque son una pata fundamental para el desarrollo de los pibes. Tenemos que sumarlos.

La última…¿Te gustaría que tu hijo se dedique al tenis?

Para mí el tenis es un deporte increíble, soñado, que te enseña a que tenés que romperte todas las mañanas, que todos los días tenés desafíos y chances nuevas, que tenés tomas de decisiones todo el tiempo, todos los puntos. Te ayuda a desarrollar una personalidad increíble, trabajás en equipo mas allá de que entrás solo a la cancha.

Quiero desmitificar eso de que en el tenis están todos peleados, en mi grupo de trabajo nos llevamos todos bárbaro y no hay problemas, eso es lo que tenemos que transmitir. Es un deporte soñado si lo creemos. Si Elías quiere jugar al tenis, bienvenido sea, y si quiere jugar al fútbol también. Mi hijo tiene tres años y en este momento está en Arquitectura… (risas)

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