Entrevista | Dominic Thiem

Dominic Thiem retornó a Buenos Aires luego de haberse consagrado campeón del torneo en el 2016. Esta vez, como número 6 del mundo, volvió a quedarse con el trofeo del abierto porteño que reunió a importantes figuras del tenis nacional e internacional.

Durante su paso por el país, el austriaco charló con El Tenis Que No Vemos donde repasó algunos aspectos de su vida y su carrera.

¿Cómo vivís esta nueva estadía en Buenos Aires?

“Es mi segunda vez acá y me gusta mucho. Es una ciudad muy positiva, hay muy buena energía y lo disfruto mucho. Eso ayudó a que vuelva después de dos años. Las condiciones climáticas no fueron fáciles, mucho calor en el día y a la noche un poco fresco, por lo que es muy diferente jugar en un turno u otro. No es un problema muy grande, es arcilla y es un poco más fácil que cuando hace calor en las canchas duras”.

Algo que une a Thiem con la Argentina es su buena relación con Diego Schwartzman, con quien además de tener una amistad fuera de la cancha, también la tiene dentro, como compañero de dobles. En el Argentina Open, esta dupla logró alcanzar las semifinales del torneo.

¿Cómo es tu relación con Diego Schwartzman?

“Somos similares en edad, sólo un año de diferencia. Él es un chico muy agradable por lo que fue fácil hacerse amigo. Está bueno tener a alguien como él en las giras. Siempre la pasamos bien y está bueno”.

El revés característico de Thiem se debe gracias a su entrenador Gunter Bresnik, quien convenció al europeo que debía modificarlo a futuro.

¿Cómo fue pasar del revés de dos a una sola mano?

“Mi entrenador lo cambió. Yo era chico cuando vio que mi revés a dos manos no era bueno. Por eso decidió que le tenía que pegar con una sola. Estaba ganando bastantes partidos en Austria y en otros lados de Europa. Pero cuando decidimos cambiar el revés, perdí muchos y para mí fue un período difícil”.

Desde hace unos meses, el tenista está de novio con Kristina Mladenovic, apodada como “Kiki” tenista francesa de origen serbio y actual número 19 del ranking WTA.

¿Ayuda tener una novia de tu misma profesión que entienda cómo es la vida del tenista?

“Es muy lindo porque ella entiende todo lo que debo hacer y ella pasa por lo mismo. Entiende lo que se siente ganar o perder y está bueno. Además tenemos varios torneos juntos donde nos vemos. Es lo mejor tener una novia que también juegue al tenis profesionalmente”.

El 14 de febrero de este año, Dominic pasó San Valentín en el torneo de Buenos Aires. Ese día aprovechó para subir a su cuenta de Instagram una dedicatoria para su pareja por su primera celebración juntos.

¿Cómo fue pasar ese día lejos de Kristina?

(Risas) “El día de San Valentín es solo un día más y la verdad no importa mucho. El amor debe ser celebrado todos los días, no solo uno, por lo que no hubo problema que estemos lejos”.

Dominic tuvo durante años una preparación física diferente a la de otros tenistas. Su entrenador Gunter Bresnik designó en el año 2012 para este rol a Sepp Resnik, un ex deportista austriaco que corrió ironmans, ultratriatlones, dio la vuelta al mundo en bicicleta y cruzó a nado el estrecho de Gibraltar.

Levantar pesados troncos, correr de noche por el bosque y cruzar ríos congelados fueron algunos de los ejercicios que luego dieron sus buenos resultados.

¿Considerás que sirvió el entrenamiento militar que tuviste años atrás?

“Fue muy importante. Porque fue duro y una buena preparación para la competencia en el ATP Tour”.

Por: Matías Srebro, Mercedes Fuentes y Marina Márquez

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