Entrevista | Thiago Tirante

Oriundo de La Plata y ubicado en el decimoséptimo puesto del ranking Junior, Thiago Tirante atraviesa el último año en esta categoría. Ganador del Orange Bowl en 2015 en la categoría Sub-14, doble medalla de bronce con el equipo argentino de Copa Davis Junior, participación en los Grand Slams de menores, Sudamericanos, giras COSAT y europeas son algunas de sus actuaciones destacadas. Conocé un poco más al tenista argentino en esta nota.

Thiago ya cuenta con experiencia en los torneos profesionales y uno de los que jugará esta temporada son dos de los 21 World Tennis Tour (ex Futures) 15K de Pinamar, Buenos Aires.

¿Por qué elegiste jugar algunos de los torneos de Pinamar?

Primero por un tema de que después me voy a Roland Garros y para no hacer una gira tan larga, irme a Europa u otro lugar, era menos costoso. Por la cercanía y porque hay un gran nivel, decidimos hacer dos semanas allá.

¿Cómo ves el tema de los puntos para los Juniors?

Muy enterado no estoy sobre las nuevas reglas, sé que muchos están en contra de lo que está pasando, no me puse a indagar bien. Sé que a nosotros nos beneficia por el tema de los lugares en los main draws. En mi caso en particular por el tema de los Juniors para nosotros que somos ITF está bien, no sé qué opina la otra gente respecto a por qué está en desacuerdo, no estoy en tema.

En marzo de este año ganó la prestigiosa Copa Brasil Juniors Grado A – primer título de esta categoría para el platense – y a la semana siguiente el Sudamericano de 18 años Grado B1 (Copa Paineiras). Esto le permitió saltar del puesto 123 del ranking ITF Junior al top 20 y así poder ingresar a los torneos majors.

Entrás en forma directa a los próximos Grand Slams Junior, ¿cómo lo vivís?

La idea a principio de año era jugar los Grand Slams por tercer año consecutivo, pero como estaba muy lejos en el ranking, ya que tenía que defender puntos y no lo hice, me fui bastante atrás y no entraba en ninguno, ni siquiera en las qualys. Así que nos planteamos ir a la gira de Sudamérica para tener bastantes puntos, ese era el objetivo principal. Después se veía si se lograba o no, depende qué hacíamos. Tuve una gira increíble, me pude meter en los últimos dos torneos, seguí con el nivel, se me dio, venía jugando muy bien y pude ganarme otra vez la oportunidad de ir a la gira de los Grand Slams.

¿Qué significaron para vos estos dos títulos en Brasil?

Estaba este tema nuevo de los Juniors que del 1 al 100 los mejores entran en los Futures 15K y eso es sumamente importante. Había jugado en el 2018 estos mismos torneos, tuve un poco de mala suerte en los cuadros pero venía compitiendo bien. Este año empecé a entrenar con Gustavo Luza, nos pudimos acomodar muy bien, tener muy buena química, hice una muy buena pretemporada, muy dura con los chicos de SportsLab (en Parque Norte) también. Fue increíble, fueron seis partidos en el primero de los torneos que gané, cinco fueron al tercer set, muy difíciles y físicos. Hacía un poco de calor, la cancha estaba rápida, me sentía jugando bien, con confianza. En el primer certamen hice cuartos, en el segundo perdí en segunda, pero seguí igual, estaba con mi psicólogo, Claudio, y se nos dio. Jugué muy bien toda la semana y a medida que iban pasando los partidos iba jugando mejor y se me dio. A la semana siguiente en San Pablo por ahí había un poco menos de nivel porque era un G1 cerrado, solo con sudamericanos, pero no fui por menos por ya haber ganado el anterior, sino que iba por más y lo quería ganar. También jugué a un gran nivel, un poco más fuerte allá capaz por el tema de los puntos, jugué muy contundente así que fueron increíbles ambas semanas.

¿Sos de autopresionarte?

Trato de verlo de una manera positiva, sí soy autoexigente en el sentido de que trato de hacer siempre lo mejor para poder llegar al objetivo. Si no se me da, por algo será y se dará la próxima vez. Siempre soy muy autoexigente y lo que quiero lograr, hasta que lo consiga no voy a parar, voy a dedicarle todo el tiempo posible para cumplir los objetivos, en ese sentido sí lo soy. Pero sabía que si no se me daba había otras oportunidades.

La familia es clave en cada etapa del tenista, y el caso de Thiago no es la excepción. Y allí se destaca el papel de su tía Vanesa, quien lo entrenó desde pequeño. Años atrás contó también con el trabajo de Fabián Blengino y, a partir de esta temporada, lo hace con el ex-tenista y ex-capitán de Copa Davis para Argentina: Gustavo Luza.

Tu tía es un pilar fundamental, ¿qué es lo que rescatás que capaz tuvo que dejar de lado para seguir con vos y qué pueden hacer a futuro?

Dejó casi lo mismo que yo, mucho tiempo dentro y fuera de la cancha conmigo, Vane está desde que soy chiquito, está hoy en día también, creo que dejó mucho tiempo para estar conmigo, entrenarme, prestarme atención, para un montón de cosas que las valoro mucho porque hoy en día es muy difícil. Se da más en el interior a veces el caso de que los padres o algún pariente del jugador estén mucho tiempo con él. Mi tía para mí es un pilar increíble, que siempre va a estar aunque capaz hoy en día no lo esté en la parte de tenis, por más que no pueda ir a verme o ese tipo de cosas yo sé que siempre está y que le puedo pedir un consejo. Hace poco acaba de tener bebés así que mucho tiempo no pudo estar conmigo, pero no deja de quitar mérito todo lo que está haciendo e hizo por mí desde chiquito.

¿Cómo llegaste a trabajar con Gustavo Luza y por qué lo elegiste?

Lo conocía porque estuvo en un montón de torneos con Lucho (Tacchi) y mi tía también porque hizo cursos de tenis y tenía muy buenas referencias. Como con Lucho somos de la misma camada, a los torneos que iba lo veía. Siempre se llevó muy bien conmigo y con mi tía y hasta este año no sabíamos dónde hacer la pretemporada. Estábamos indecisos porque la parte física para mí es muy importante, los últimos dos años los hice en función de físico, así que este año decidimos darle un poco más de importancia a la parte de tenis porque es muy lejos Pilar (Pilará) entonces no alcanzo a ir y venir en el día. Decidimos hacer la pretemporada allá, se habló con los chicos de SportsLab, estaban de acuerdo y algunos días va algún profe de ahí para Pilar. El tema de la distancia era lo único que entre comillas complicaba las cosas. Primero decidimos hacer la pretemporada con Luza a ver si yo me sentía cómodo, la hice y me sentí muy bien, es una gran persona, un gran entrenador de muchos jugadores, me siento muy seguro con él y también porque fue un gran jugador de single y dobles, me llevo muy bien con Gustavo y con todos los profes.

¿Cómo ves el Departamento de Desarrollo ahora con Franco Squillari a la cabeza? Hay muchos cambios, ¿qué se podría hacer de ahora en adelante?

No tengo mucha experiencia con la gente de ahora, la última gira me la pagué yo solo, no fui con la AAT (Asociación Argentina de Tenis) así que mucho no puedo decir. Sí viaje con Iván Rudich que es el que más viaja de todos con los Juniors creo, tengo una relación muy buena con él, es muy buena persona. Mucho, mucho no puedo decir porque no los traté, pero fueron jugadores que creo deben tener mucha idea de lo que va de Junior a Pro, saben cómo hacer las cosas. No sé si las harán bien o mal pero les tengo mucha confianza porque entienden de todo esto que pasa en el tenis.

¿Alguna anécdota que recuerdes de cuando jugaron la Davis Cup?

En el 2016 nos teñimos de rubio, faltaban uno o dos partidos y dijimos: “Si entramos al podio lo hacemos”. Yo lo dije en realidad porque quería teñirme, era la excusa (risas).

En cuanto a los torneos por equipo, también formás parte desde hace dos años del conjunto de GEBA (Club de Gimnasia y Esgrima de la Ciudad de Buenos Aires) en los Interclubes de Primera. ¿Qué rescatás de esas semanas?

Fue lindo, fue una experiencia, ojalá que este año juegue. Fue bueno compartir con Leo (Mayer) el último día, por más que no jugué fue lindo haber compartido con todos los chicos, Andrea (Collarini), con Agus Velotti, Juani Galarza, y también con Seba (Báez) el último año. Es un torneo no sé si importante pero nuevo, pude aprender mucho, espero que la próxima le pueda sumar un poco más al equipo.

Estuviste entrenando con jugadores de la talla de Fabio Fognini y Juan Martín del Potro, entre otros. ¿Qué podés destacar de esas prácticas?

Destacar en realidad todo, cuando voy a entrenar con un profesional trato de dar lo mejor de mí y entrenar bien pero también miro lo que hacen y cómo. Capaz que yo hago lo mismo, pero el tema es cómo. El orden que tienen, en el sentido de que tienen una hidratación correcta siempre, los tiempos son correctos, los descansos, la intensidad. Capaz que alguien mira otra cosa, pero yo que soy jugador miro un poco más lo que hacen para poder copiarlos, por algo están ahí, entonces trato de observar y aprender. Pude compartir con Fabio Fognini y Franco Davin en Indian Wells el año pasado, en cancha rápida que me gusta más pero no tengo tanta experiencia, entonces también fue para aprender de la superficie. Aprendí intensidad, control, todas esas cosas que capaz que a un Junior le cuesta más y es el cambio que más hay entre esa categoría y Pro.

¿Qué diferencias vas notando del cambio de Junior a Pro?

Primero que nada, la intensidad con la que se juegan los puntos, la intensidad en el punto y en todo el partido. Y la cabeza, es lo que más hace la diferencia, en el sentido de que son mucho más fríos, están mucho más experimentados, cómo juegan los puntos. Capaz que un Junior a un punto importante no te lo juega como importante porque no es consciente, y un jugador grande, profesional se da más cuenta de eso y que es importante ganarlo. Son mucho más fríos y estables mentalmente. Además de que son más fuertes, tienen mucho más físico en el sentido de la durabilidad, te puede aguantar palo y palo todo el partido, capaz que un Junior siempre te da un hueco que se va, se pega un mareo o se cansa. Creo que no hay demasiada diferencia entre ambos, los mejores Juniors del mundo hoy en día están muy bien para jugar y para ganar torneos profesionales.

¿Y en cuanto al jugador sudamericano y el europeo?

Tienen mucho más servido todo, todas las marcas europeas o estadounidenses hacen mucha diferencia. Para un chico de Sudamérica darle una marca o un contrato de algo es muy difícil y para uno europeo no tan bueno sí. Acá tenés que ser buenísimo y allá tenés que ser más o menos bueno para conseguirlo. Es importante para el nivel de la confianza, tiene muchos más torneos cerca, acá para jugar uno bueno tenés que hacerte mil kilómetros, allá hacés 200 y tenés siete competencias. Capaz que los buenos jugadores de acá tienen mucha más garra y le ponen mucho más corazón a todos los puntos y partidos.

¿Cómo venís con el tema de sponsors?

Estoy con una agencia que se llama “Team 8”, que es la empresa de Roger Federer. Me consigue marcas y que me den dinero. Ahora la única que tengo es Wilson internacional, me da ropa y dinero para que juegue los torneos. Desde que agarré esta empresa estoy bien, puedo jugar los certámenes que quiero y armar un calendario. Si no tenés dinero no sólo que no podés jugar muchos torneos, sino que no podés armar un calendario. Lo bueno es que no me endeudo, porque podés jugar unos años y pegarla, como te puede ir mal y tenés que devolver la plata igual. A diferencia de los sponsors, la agencia te consigue marcas que te dan dinero y no le debés nada a nadie. Por ahora estoy solo con Wilson y puedo armar un calendario bueno con el apoyo de ellos.

¿Se te cruza por la cabeza la idea del tenis universitario o estás muy enfocado en competir solamente?

Por ahora no, es una muy buena salida pero hoy en día quiero jugar profesionales y después veré. Por lo pronto ya terminé el secundario.

Entrevista: Mechi Fuentes | Marina Márquez
Fotos: Reiko Ichiwaka (Roland Garros) | Mechi Fuentes

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